Bancos Forrajeros: Estrategia para una Ganadería Resiliente al Cambio Climático
Los bancos forrajeros con especies como botón de oro, cratylia, morera y nacedero aseguran la alimentación del ganado durante la sequía y reducen la dependencia de concentrados importados.
Los bancos forrajeros son áreas sembradas con especies de alto valor nutricional que garantizan alimento para el ganado incluso cuando el clima cambia y escasean los pastos. Ante los eventos climáticos extremos y el encarecimiento de las materias primas importadas, dependen cada vez más de los recursos locales de la finca.
Especies recomendadas según el clima
La elección de la especie depende de las condiciones de cada región:
- Climas secos (Pacífico Central y Norte): Cratylia (Cratylia argentea), que tolera veranos prolongados, y Botón de Oro (Tithonia diversifolia), que tolera acidez y baja fertilidad.
- Climas húmedos (Valle Central y Caribe): Morera (Morus alba), Nacedero (Trichanthera gigantea) y Maní forrajero (Arachis pintoi), una leguminosa rastrera que fija nitrógeno.
Ventajas de los bancos forrajeros
- Seguridad alimentaria del hato durante la sequía.
- Reducción de costos al disminuir la compra de concentrados importados.
- Fuente de proteína de alta calidad (hasta 34% en el Botón de Oro).
- Mejora de la fertilidad del suelo por aporte de materia orgánica y nitrógeno.
- Menores emisiones de metano entérico.
- Mayor resiliencia ante la variabilidad climática.
Manejo
Un banco forrajero se establece por siembra densa de la especie seleccionada y se aprovecha mediante corte, acarreo y picado (CAP), o en sistemas silvopastoriles de ramoneo directo. La fertilización orgánica después de cada corte mantiene la productividad y la calidad del forraje a lo largo del año.